Reflexiones en relación con el cambio de Presidente

A los amigos que votaron a Macri (en primero o en segunda vuelta), espero que hoy disfruten este día que seguramente será de alegría.

Para mí es un día triste, y espero que lo entiendan. No es triste porque haya dejado anoche a las 23:59 (cautelar mediante) de ser presidenta Cristina. Eso iba a ocurrir. Los mandatos no son eternos, lo tengo clarísimo. La voy a extrañar, pero eso no daría para estar triste. En ese sentido, creo que es imperdible leer esta nota de Ignacio Molina en Anfibia (http://www.revistaanfibia.com/ensayo/fuiste-un-lujo/). Y además fue hermoso volver en el subte B a casa con un solo grito de “vamos a volver”, después de que una multitud despidiera a su Presidenta luego de ocho años de ejercer el poder, con los desgastes que eso significa.

Estoy triste porque siento que se está dando un enorme retroceso en lo que luché desde 1983, cuando volvió la democracia. Luché porque la política no fuera una mala palabra. Luché porque la política fuera la forma en que la mayoría del pueblo Argentino quería que fueran manejadas las cosas públicas. Y en estos 32 años de democracia hubo de todo. La ilusión de Alfonsín, y como no pudo contra todo, porque los poderes concentrados lo acorralaron y fue negociando hasta que lo pusieron de rodillas. La entrega de Menem y la entrega de De la Rua.

Y en ese contexto, creo que termina un gobierno que NO dejó sus convicciones en la puerta de la Casa Rosada, sin que eso implique que no se equivocó.

Un gobierno que, revirtiendo la tradición comenzada por Rivadavia, dejó de tomar deuda y cancelo la que tenía para poder tomar SUS decisiones, buenas o malas, pero las que decidían los votados por el pueblo y no las corporaciones y otros factores de poder.

Un gobierno que dio peleas a las corporaciones mediáticas y judiciales, y las perdió. Pero las dio hasta el último día.

Estoy triste porque tengo la convicción de que el nuevo gobierno cambiara esas cosas, no las que sé que están mal o se podrían haber hecho de otra forma. Este gobierno que entra, manejado por CEOs y con el aval de la “Embajada” (que hasta puso representantes en el Gabinete) y las corporaciones, volverá a alejar la política del pueblo. Por eso estoy triste.

A los que votaron a Macri, recuerden como les fomentaron el odio todos estos años. Y hasta el último día. ¡Si hasta yo, que hasta anoche estuve en un cargo en el gobierno saliente pasaba instantáneamente a ser visto como “bueno” por los votantes de Macri si me quedaba en el nuevo gobierno en el MiCyT! Anoche a las 24 hs algún vecino me despertó con un golpe de tambor festejando ciertamente no que Pinedo era Presidente sino que se iba Cristina. Ustedes verán que en los próximos cuatro años discutiremos ideas y defenderemos convicciones, pero sin odio. Macri no será el “caballo” ni haremos referencia a las capacidades diferentes de Michetti. Ojalá al menos con el tiempo se den cuenta de eso. Nosotros defendimos ideas. La “grieta” se generó en otra parte y por otros intereses.

150 años de Exactas-UBA

La Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires (Exactas-UBA) cumplió 150 años de vida el 16 de junio de 2015.

Los interesados en leer una breve reseña histórica de la Facultad, pueden consultar su página web.

Quise acompañar este festejo recuperando el discurso que diera el Decano Roldando García con motivo del Centenario de Exactas-UBA.

Sus palabras no sólo son una evidencia histórica de su enorme visión política y de la importancia del proyecto académico que lideraba.

El día del aniversario, la Facultad organizó una conmemoración en la Manzana de las Luces, sitio donde tuvo su sede desde el inicio y hasta que la terminó de abandonar en el año 1971. En el acto hablaron Pablo Jacovkis (decano 1998-2006), yo (decano 2006-2014) y Juan Carlos Reboreda (decano 2014-2018). Luego el Dr. Victor Ramos, vicedecano entre 1998-2006 y representante de la Facultad en la comisión de conmemoración del bicentenario de la UBA, dio una charla sobre la historia de Exactas-UBA en la Manzana de las Luces.

Esto fue lo que dije en ese acto:

“Agradezco la invitación que me hiciera el Decano Reboreda para hacer algunas reflexiones en este aniversario. Ante todo, me costó aceptar porque estoy alejado de la Facultad y la percibo como parte de una etapa intensa pero cerrada de mi vida. Sin embargo me convenció justamente la posibilidad de poder dar una visión desde otro lugar, siempre subjetivo pero distinto.

Toda institución se crea con un propósito, y las universidades no son la excepción. Seguramente el Dr. Ramos se referirá luego a las diversas etapas que caracterizaron la historia de esta Facultad, relacionadas con diversos propósitos, así como el paso de ella por este sitio histórico.

Yo quiero destacar la importancia que ha tenido para el país la existencia de un proyecto dedicado a formar profesionales de grado y de posgrado con docentes-investigadores activos, que por primera vez eran contratados con dedicación exclusiva a esa tarea. Docentes que concursaban periódicamente, y que estaban nucleados en departamentos, sin cátedras. Con un Instituto de Cálculo dedicado a resolver problemas aplicados. Y con un Departamento de Industrias y un proyecto de Instituto de Investigaciones Tecnológicas, ambos en conjunto con la Facultad de Ingeniería.

El valor estratégico de un proyecto de estas características, como pilar de un desarrollo basado en la ciencia y la tecnología, fue visualizado hace medio siglo por una generación que lideraron Rolando García y Manuel Sadosky. No voy a juzgar si ese proyecto fue el único o el mejor. Lo que no se puede dudar es que era un proyecto posible, porque se hizo, existió.

Pero además ese mismo proyecto se recreó con enorme esfuerzo desde el regreso de la democracia, en los últimos 30 años. Entre 1957 y 1966 se construyó desde cero, lo cual tuvo la dificultad de lo novedoso y las ventajas de tener menos resistencia de estructuras preexistentes. La importancia de esta segunda etapa es múltiple. Por un lado nuevamente demuestra que es posible, con el mismo estatuto, tener todos los docentes periódicamente concursados y con renta, haciendo docencia e investigación de primer nivel internacional y en un ámbito universitario. Y que además colaboren en el desarrollo del sector productivo público y privado, sintiendo que deben dar respuestas a la sociedad que los financia y no a los intereses internos o corporativos. Pero también su existencia es una demostración experimental de que la primera vez no fue casualidad, y que lejos de ser sólo una utopía es algo perfectamente factible y desarrollable por el colectivo que se lo proponga.

Como decía Rolando, la primera vez que se impulsó este proyecto de política académica se opusieron tanto sectores de izquierda como de derecha: Los primeros, según el explicaba, porque no entendían lo que se quería hacer y los segundos porque sí lo entendían. Lo mismo pasa con la segunda vez, pareciera que algunas cosas no cambian. Es bueno tener presente que, así como pasó con la primera, esta segunda etapa también puede terminar, porque este proyecto de universidad estatal científica y tecnológica no tiene sentido en un país que solo aspire a exportar materias primas sin industrializar. Pero será más fácil volver a recrearlo las veces que se desee, porque será muy evidente que con objetivos claros, honestidad y dedicación es algo posible.

Por eso, con la convicción de la importancia estratégica que ha tenido y tiene esta Facultad en Argentina y por su actualidad, hago mío el cierre del discurso que diera Rolando García en la celebración del primer centenario, el 14 de junio de 1965. Roldando decía: “Hoy NO nos preguntamos, como cuestión más urgente que debemos dilucidar para poder vislumbrar nuestro futuro “¿adónde va la ciencia?”; nos preguntamos “¿adónde va el país?”.”

Organizaciones estudiantiles: ¿hablamos de lo mismo?

Las organizaciones estudiantiles por carrera

En los últimos años en Exactas-UBA han aparecido organizaciones de estudiantes a nivel de carrera. En algún sentido pareciera una vuelta a la histórica división en diversos centros de estudiantes de la década de 1960. Pero es distinto.

Existe la FIFA en física, ComCom en computación, Conjunto Abierto en matemática, ComBi en biología, CoQui en química, … Son organizaciones intermedias que, en principio, en lugar de encauzar la participación a través de agrupaciones o frentes, como ocurre a nivel de centro de estudiantes (CECEN) o de consejeros directivos de la facultad, no tienen órganos de gobierno electos y se manejan de manera asamblearia. Esto puede estar asociado al hecho de que los representantes a consejeros estudiantiles en los Consejos Departamentales (CODEPS) se eligen a nivel personal, sin requerir la presentación de una lista con candidatos, avales y plataforma.

Hace unos días un ex – alumno que participa de la FIFA, pero no de agrupaciones, me hizo un comentario que me dejó pensando. Y creo que logré entender por qué se generan enfrentamientos y malos entendidos entre estos grupos y los docentes que toman responsabilidades de gestión.

El estudiante me decía:
“Creo que los profesores, incluyéndote, creen que en la fifa son todos lo mismo. Yo forme parte de algunas actividades de ella y me considero también parte. Creo que tiene sus cosas buenas y sus cosas malas. Y al no tener bordes bien definidos, sino funcionar cuando hay que tomar decisiones como una asamblea, se complica mucho tomar decisiones sobre sus declaraciones. Más aun sobre sus rectificaciones (dado que es más difícil reunir gente para rectificar algo). Pero creo que espacios como la fifa, la com com (computacion) o conjunto abierto (matematica), les dan espacios de participación a alumnos que no les intereza meterse en la política de la facultad, como sería participar del cecen.”

Y continuaba:
“En el caso de la fifa en particular, hay opiniones muy antagónicas (que tal vez no se notan en sus declaraciones, pero en sus actividades si). Además creo que salen actividades muy buenas, como el ultimo congresito que se realizó, talleres de latex y python para alumnos.”

La forma de “organizarse”

Es evidente que estas organizaciones están conformadas por estudiantes, y que algunos de ellos militan en agrupaciones y otros no. Los que militan en agrupaciones-partidos (PO, PCR, La Mella-Marea Popular, La Cámpora, Nuevo Encuentro, IS, PTS, PRO, UCR, ARI, …) obviamente intentan hacerse fuertes en estos ámbitos, pero cuidándose de no destruirlo. Al tomar el control logran, por ejemplo, que en algún momento de interés se emitan declaraciones que indiquen que “la carrera xxx” se manifiesta a favor de algún punto que quieren impulsar tanto a través del CECEN como en el CD.

Otros estudiantes, como el que me escribía, consideran que estas organizaciones son un buen espacio para que estudiantes que no quieren militar en agrupaciones-partidos tengan un ámbito donde participar para hacer “cosas buenas”, como él decía.

Es decir, tanto los que militan en agrupaciones-partidos como los realmente “sueltos” (no los falsamente “independientes”, que toda agrupación dice tener porque queda bien) aceptan como “regla de convivencia” que cada uno lleva propuestas, se juntan, votan y deciden. Y el acuerdo implícito es que en la medida que no afecte sus intereses, todos dejan que cada uno apruebe lo del otro así a su vez, como contrapartida, dejan aprobar lo suyo. Consideran que es una forma de organizarse que promueve la participación y que es “democrática”. Esto último es muy importante después de la crisis del sistema político del 2001 y del “que se vayan todos”. Estos estudiantes son “hijos” de esa crisis de la misma forma que nosotros vivimos la dictadura y somos hijos del regreso a la democracia.

Obviamente, una vez que deciden algo, ya sea hacer una declaración o impulsar una iniciativa, pretenden que el hecho de haber surgido de un colectivo “representativo” y “democrático” deba ser considerado por las autoridades (Jefes de Departamento, Consejeros, Decano) como algo que DEBE ser considerado, apoyado y/o aceptado. El no hacerlo se muestra como una evidencia de lo “antidemocrático” del sistema, y de las autoridades que lo representan, dado que estarían desconociendo lo que se demanda desde una “verdadera” democracia.

Por la misma forma de funcionamiento que han aceptado, cada estudiante va a aquellas reuniones cuyo temario le resulta de interés. Si están interesados en que se haga una charla, apoyan eso. Si es juntar plata para viajar, apoyan eso. Si es organizar una fiesta para pasarla bien, apoyan eso. Si ven que empiezan a “aparatear” la asamblea o si se trenzan en un enfrentamiento infinito simplemente se van. Tampoco es que tengan vocación de pelear o defender ese ámbito para que no se desnaturalice, y mucho menos generarse un conflicto con sus compañeros de cursada. Esto es especialmente palpable con los estudiantes “sueltos”. No tienen autoridades electas. Las organizaciones no tienen estatutos aprobados que determinen de qué forma se toman las decisiones, quorum, etc.

Por otra parte los docentes que hemos tenido responsabilidad de gestión SI representamos una institución que tienen estatutos, y debemos ajustarnos a esas normas por las que hemos sido electos. Y obviamente asumimos que cuando nos viene a ver un conjunto que dice ser representativo de un colectivo lo hace asumiendo como propio TODO lo que ese colectivo expresa y decide.

El origen de los problemas

Lo que no percibimos es que por la forma de funcionamiento que los estudiantes han decidido darse, ese colectivo que imaginamos simplemente no existe. Un conjunto de estudiantes que se reunió en un momento determinado y tomó una decisión habla en nombre de ese colectivo que denominan, por ejemplo, FIFA. Y OTRO colectivo que se reunió en otro momento invoca el mismo nombre FIFA, pero es OTRO colectivo. Ninguno se hace mutuamente cargo de lo que decide el otro. Es más, en algunos casos hasta generan diversas cuentas de correo electrónico y cada subgrupo usa una determinada. Eso en parte es visto como una fortaleza, dado que esa informalidad les permite existir sin mayores conflictos. Pero para nosotros, que SI debemos hacernos cargo de todo lo que decimos y hacemos esa posición es inaceptable.

Es por eso que cuando les decimos “cómo es que la FIFA dijo …” los estudiantes no entienden, y nos miran extrañados diciendo “no fui yo, ¿porqué me decís a mi eso?”
Y es por eso que nosotros los miramos indignados y les decimos “pero si fue la FIFA” (o la ComCom, o …).

¿cómo superar los malentendidos?

Creo que una buena solución para esto sería que todos, estudiantes y docentes, aceptaran que está perfecto que se organicen como quieran. Pero que esas organizaciones no representan a nadie más que a los que estaban ese día reunidos. Es equivalente a que no existiera UNA FIFA, sino FIFA-1, FIFA-2, FIFA-3, … FIFA-N, … donde N simplemente indica el número de la reunión.

Y que las decisiones que cuentan solamente se toman a través de los representantes votados de manera secreta y con padrón. Porque efectivamente la Universidad es una institución pública, y los funcionarios que ocupan cargos tienen responsabilidades. La “informalidad”, que los estudiantes bien intencionados pretenden para promover la participación no es compatible con el funcionamiento de las instituciones políticas democráticas. Y ya todos sabemos que las diversas organizaciones (y hasta los anarquistas no organizados) son entrenados en las formas de “aparatear” una asamblea.

Hace muchos siglos que las democracias directas, donde solamente votaban algunos ciudadanos selectos, pasaron a sistemas de representación indirecta. No lo hicieron para alejarse de las bases, sino porque entendieron que esa era la única forma de respetar a las mayorías y convivir en el disenso sin violencia no agresiones.

Jorge Aliaga
Enero 2015

Autoritarismo y arbitrariedad sin límites

Las autoridades que asumieron en marzo de 2015 en la Universidad de Buenos Aires no paran de perjudicar a Exactas.
Un caso que ya supera todos los límites es la posición que están tomando en relación con el proyecto de nuevo edificio Cero + Infinito.

Hagamos un repaso de la evolución de este proyecto, que ya lleva 8 años.

  • El 10 de agosto del año 2006 presenté en persona por mesa de entradas de la Universidad el Plan de Obras 2006-2010 para la FCEyN-UBA, Expte. UBA 39.504/06, FCEN 487.418. Luego, ese Plan de Obras fue continuado en el período 2010-2014, al ser reelecto cono Decano de FCEyN-UBA. Ya en ese documento se planteaba y fundamentaba la necesidad de ampliar las instalaciones de la Facultad. Asimismo, el Plan de Obras fue presentado también en la editorial del número 36 de la revista de la Facultad, bajo el título “La pata que falta“, y tuvo como repercusión una nota de la periodista Nora Bär, en La Nación “Edificios se buscan“.
  • En la sesión del Consejo Superior del 08/10/2008 se aprobó la Resolución (CS) 5054/2008, que ratifica la Resolución (R) 1204/2008, del 07/10/2008, que autoriza la suscripción del Convenio entre la FCEyN-UBA y la Unidad de Preinversión (UNPRE) de la Secretaría de Políticas Económicas del Ministerio de Economía de la Nación para el “Estudio de Prefactibilidad para el Anteproyecto: Construcción de la Ampliación de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires”. Ya en esta resolución, aprobada por el Consejo Superior, se determina la ubicación donde se localizaría el edificio.
  • Como parte de este convenio se firmó un acuerdo con la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo (FADU) de la UBA por la que esta se ocupó de realizar la mensura, estudio de suelos y de necesidades, por un valor de $120.000. Para finales del año 2009 la FADU entrega la documentación contratada.
  • En el verano del año 2010 me reuní, por recomendación del Decano Jaime Sorín (FADU-UBA) con el Arquitecto Eduardo CAJIDE y los socios de su estudio, quienes me entregaron un presupuesto para la realización del proyecto y confección de los pliegos licitatorios por un total de $1.200.000, más el costo de los asesores.
  • A través de la donación de un graduado, como ocurrió con el Edificio de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA -en este caso el Dr. Sebastián Ceria- se obtuvo la donación del proyecto por parte del egresado de FADU-UBA, Rafael Viñoly, arquitecto Uruguayo residente en Nueva York-USA. De esa forma se evitó el gasto de $1.200.000 más los asesores, que debía afrontar la FCEyN-UBA.
  • El 18/02/2011 El Ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva, Dr. Lino Barañao, acompañado del Arquitecto Viñoly y el Dr. Ceria se reunieron con la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner en su despacho, quien dio el aval a la financiación del proyecto. Ya con esa seguridad, se realizaron los pliegos licitatorios. De todo esto fue informado permanentemente el Sr. Rector Med. Vet. Rubén Hallú.
  • El 05/12/2012 se aprobó la resolución Res CS 5806/2012, que ratifica la resolución (R) 2519/2012 del 03/12/2012, Expte UBA 234991/2012, mediante la cual se aprobó el Convenio entre el MINCYT y la UBA para la construcción de un Pabellón que ampliará el actual Pabellón I “Prof. Rolando García”, que se ha denominado “Cero + Infinito”. En la resolución (R) 2519/2012 figura el plano de planta donde se ubicará el edificio, y previamente se había entregado copia de toda la documentación al entonces Secretario de Hacienda, Lic. José Luis Giusti. El convenio fue suscripto entre el Ministro Lino Barañao y el Rector Rubén Hallú
  • Durante el año 2012 el MinCyT obtuvo financiamiento parcial del BID para realizar la obra. Sin embargo durante el año 2013 se decide financiarla a través de la CAF, dado que de esta forma se aseguraba el 100%.
  • El MINCYT realizó la Licitación Pública Internacional de Obras Nro.001/2013, fijando el 27 de febrero de 2014 hasta las 12.00 como plazo de presentación de ofertas. Luego el plazo fue prorrogado hasta el 11 de marzo. El período de entrega/construcción es 600 días a partir del Acta de inicio (mes de elaboración septiembre de 2013) y el presupuesto oficial del llamado fue de $270.604.258.

Al asumir en marzo de 2014 el Secretario de Planificación de Infraestructura de la UBA, Arq. Eduardo Cajide, comienza a cuestionar la obra. Cabe recordar que el Arq. Cajide era Decano de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo y por lo tanto miembro del Consejo Superior cuando se aprobó la Res CS 5806/2012.

Entre otras cosas, dicen que no cuentan con la documentación. Sería importante que el actual Decano de la Facultad de Ciencias Económicas, Lic. José Luis Giusti, ratifique o rectifique si no es cierto que yo le di en persona los pliegos y planos.

También aseveran que la Facultad avanzó sin la autorización de la UBA. Como mostré, la iniciativa pasó por todas las instancias de aprobación de la UBA, lo que incluye convenios aprobados por el Consejo Superior y firmados por el Rector.

¿Hasta dónde estarán dispuestos a llegar?

Dr. Jorge Aliaga

30 AÑOS DE DEMOCRACIA: Repaso y desafíos

El país celebró en diciembre tres décadas de gobierno democrático. Soy de una generación que ingresó a la universidad durante la última dictadura y esa experiencia me ha convencido que esta democracia, aún con deudas, es el único sistema posible. Por eso es necesario darle trascendencia a este aniversario, y analizar la evolución del país y de la ciencia argentina en este período.

El contexto histórico

Desde los comienzos de nuestra historia, y de manera análoga a lo ocurrido en muchos países – como, por ejemplo, los Estados Unidos de Norteamérica– el apoyo del estado a la ciencia ha estado íntimamente relacionado con el modelo de desarrollo adoptado. No es casual que Manuel Belgrano, que fomentara la industrialización y el desarrollo del mercado interno, haya impulsado la creación de las escuelas de dibujo y de náutica. Con el establecimiento de un modelo agroexportador, primero de cueros y carnes de ganado y luego de cultivos, el desarrollo de la ciencia quedó limitado a las “academias”, lugares donde se realizaban investigaciones para satisfacer la curiosidad o el placer personal, como quien desarrolla una actividad artística o cultural.

No es casual que las décadas del Siglo XX en las que la coyuntura bélica internacional impulsara el modelo de industrialización por sustitución de importaciones –y el consiguiente desarrollo de la industria petroquímica, siderúrgica, automotriz, etc– viniera de la mano de la creación de instituciones que apoyaran tanto la ciencia básica como su aplicación específica. Fueron las décadas de fundación de YPF, Fabricaciones Militares, Fábrica Militar de Aviones, INTA, INTI, CNIE (luego CONAE), CNEA, CONICET. En ese mismo momento cambió el histórico perfil de las Universidades Nacionales, hasta entonces solamente formadoras de profesionales, y se crearon los primeros cargos para docentes con dedicación exclusiva, generadores de nuevo conocimiento.

El paulatino abandono de este modelo con la dictadura de Onganía y la Noche de los Bastones Largos, luego consolidado con el golpe cívico-militar de 1976 y la adopción de políticas neoliberales que generaron desindustrialización, mayor desigualdad, mayor desocupación, y llegó hasta el cierre de las escuelas técnicas en la década de 1990, cristalizó el abandono de la visión de la ciencia como una actividad estratégica para el desarrollo del país. A la par del cierre de fábricas, disminuía la necesidad de ingenieros, muchos de los cuales tenían como ocupación posible la atención de un kiosco o la conducción de un taxi. El CNEA se quedaba sin personal y el CONICET cerraba el ingreso a la carrera de investigador, con el consiguiente envejecimiento de su planta.

La Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires desde 1983

Exactas había sido entre 1957 y 1966 el prototipo de un nuevo modelo de universidad. Sin la estructura tradicional de cátedras, departamentalizada, con docentes-investigadores con dedicación exclusiva, con sus cargos concursados periódicamente, generando investigación de nivel internacional y al mismo tiempo impulsando su aplicación a la solución de problemáticas concretas, por ejemplo a través del Instituto de Cálculo.

Nuestra Facultad necesitó los últimos treinta años de democracia para recuperar lo que se destruyó en 1966 a fuerza de bastones y en 1974-1976 mediante las amenazas y el terrorismo de Estado.  Luego del período 1957-1966 conocido como la “Década de oro”, liderado por figuras como Rolando García, Manuel Sadosky, Juan José Giambiagi, Félix Gonzalez Bonorino, Rodolfo Bush, Luis Santaló, Amilcar Herrera, Horacio Camacho, Juan Roederer, Gregorio Klimovsky y Oscar Varsavsky entre otros, la decadencia de la Facultad fue notable.

Hoy Exactas es el centro de investigación más grande del país. Ofrece 17 carreras de grado, títulos intermedios, carreras de especialización, maestrías y la escuela de doctorado más importante de Argentina, con aproximadamente 250 egresados anuales. La investigación ha alcanzado nivel internacional, concentrando más del 10% de la producción nacional de artículos en revistas indexadas, a la vez que se incrementa el aporte a la solución de problemas aplicados tanto tecnológicos como sociales, en la medida que el impulso del estado consolida nuevamente un desarrollo basado en la ciencia y la tecnología.

Esta reconstrucción, que fue enormemente trabajosa en los primeros 20 años de democracia, recibió un enorme impulso esta última década. Acompañando las políticas impulsadas por el gobierno nacional, Exactas consolidó tanto una incubadora de empresas de base tecnológica como decenas de proyectos de extensión que aportan a las más diversas demandas sociales. Colaboró con el país en la evaluación de la contaminación del rio Uruguay en Gualeguaychú y también firmó un convenio de colaboración con Y-TEC, la empresa de tecnología creada entre YPF y el CONICET, sólo para mencionar dos casos paradigmáticos.

Con 350 Profesores Regulares, 700 Investigadores del CONICET, 400 grupos de investigación, 12 Departamentos, 1 Instituto UBA, 1 Instituto FCEN y 16 Institutos UBA-CONICET, la Facultad es un ámbito donde vibra y se respira ciencia todos los días del año. Sin docentes interinos ni ad-honorem, sin cátedras, con concursos abiertos y periódicos tanto para el personal docente como para el no-docente Exactas es la muestra viva de que los problemas de la UBA no pueden ser atribuidos al estatuto universitario de 1958, que todavía nos rige, aunque hoy la Facultad es diez veces más grande que en 1966.

Presente y desafío para el país

Una característica de la época parece ser la polarización que existe al analizar los resultados de las políticas públicas de los últimos años. En especial desde el año 2008 ha recrudecido –muchas veces de manera absurda– la necesidad de mostrar que el país está al borde del colapso. Creo que es oportuno hacer un repaso que nos permita tomar perspectiva, elaborar una agenda de temas pendientes y de cosas a mejorar, pero dentro de un contexto general más objetivo.

Como en toda actividad lo primero que uno debe definir es cuáles van a ser sus indicadores de éxito, o de fracaso, para luego poder evaluar las acciones o políticas implementadas. Creo que una política exitosa es aquella que posibilita a la mayor cantidad de población posible –idealmente a todos- condiciones de vida digna, especialmente para los más vulnerables. Creo que eso se logra con altas tasas de empleo bien remunerado. El modelo agroexpotador no alcanza, como se ha visto en nuestra historia, para generar estas condiciones, si bien las ventajas competitivas que tiene el sector pueden generar la renta diferencial que haga competitivos, mediante políticas públicas, a otros sectores. Es claro que tampoco alcanza con altos niveles de ciencia y tecnología, y sin desarrollo de la industria local. En la actualidad, Estados Unidos está revirtiendo su política de generar tecnología local y fabricar en el lejano oriente, porque eso no garantiza la cantidad de trabajo y mercado interno que necesitan para mantener su nivel de vida.

Es así que la Argentina debe aprovechar la ventaja histórica a nivel regional que le ha dado el tener un razonable nivel de educación general, y buscar los mecanismos que permitan sortear los históricos estrangulamientos de divisas que han generado las políticas de sustitución de importaciones en el pasado. Es decir, lo primero que debería quedar en claro es que tal como hizo Estados Unidos luego de finalizada la guerra civil, y Brasil en los últimos 50 años, debemos encontrar los mecanismos para desarrollar nuestra industria y lograr nichos industriales en los que podamos competir a nivel internacional. Solo a modo de ejemplo, la Argentina es uno de los referentes mundiales en producción de radioisótopos para tratamientos oncológicos, generando divisas por exportaciones de estos productos de alto valor agregado.

Para poder impulsar este modelo se requiere de una población altamente educada. Es un clásico argentino lamentar los malos rendimientos de nuestros alumnos de nivel inicial y medio en las evaluaciones internacionales. Si bien es cierto que se ha producido un deterioro del sistema educativo producto de décadas de políticas de desaliento al sector docente, tanto por el nivel de salarios como por el reconocimiento social de la actividad, no es menos cierto que la educación secundaria se ha masificado, lo cual puede generar en la transición un descenso del nivel medio.

Según el informe “La obligatoriedad de la educación secundaria en Argentina: Deudas pendientes y nuevos desafíos” elaborado por el Ministerio de Educación, la tasa de asistencia a la escuela media de jóvenes de 13 a 17 años pasó del 45,9% en 1960 al 85% en 2001. Si bien en los últimos años no ha aumentado esa cifra, a pesar del cambio de legislación, que impuso la obligatoriedad del nivel medio, ha aumentado la cantidad de personas que cursan el nivel medio, debido al aumento de la escolarización de adultos mediante diversos programas específicos.

Sobre esta base, el desafío es mejorar la calidad del sistema, aún en el complejo contexto de federalización posterior a la reforma constitucional de 1994. Una apuesta en este sentido lo constituye el Plan de Formación Docente en servicio, acordado en el marco del Consejo Federal de Educación. Las jurisdicciones deben generar políticas que permitan a los docentes de ciencias dedicar de manera rentada una cantidad razonable de horas a la capacitación, actualización y ejercitación en laboratorios, con el mismo sentido que lo hacen los docentes con dedicación exclusiva en las universidades.

La necesidad de generar un mayor número de graduados en carreras universitarias de ingeniería y ciencias exactas y naturales demanda una mejora de la enseñanza de matemática y ciencias en la escuela primaria y secundaria. Esta problemática no es exclusiva de Argentina, y se replica tanto en la Comunidad Europea como en Estados Unidos. Para esto puede usarse la oportunidad que brinda el hecho de haber entregado 4 millones de netbooks en las escuelas medias públicas. Esta herramienta igualadora debe llenarse de contenido, y para tener éxito en esta inmensa tarea deben colaborar tanto los organismos federales –INFD, Conectar Igualdad, Universidades Nacionales- como los institutos terciarios y las jurisdicciones. Esto debe derivar en una política progresiva de mayor exigencia a los propios docentes, que debe estar acompañada por los gremios.

En relación con el nivel universitario se presenta una nueva realidad. La Argentina pasó de un sistema donde la universidad estaba destinada a la formación de la élite gobernante, concentrada hasta 1940 en solamente seis Universidades -Córdoba, Buenos Aires, La Plata, Tucumán, Litoral y Cuyo- a uno donde se pretende un ingreso masivo, preservando la calidad educativa, con una cobertura territorial nacional basado en casi 50 universidades. En el marco de la autonomía universitaria, establecida con carácter constitucional en la reforma de 1994, se deberá avanzar en mecanismos de rendición de cuentas y orientación de políticas y prioridades en función de las necesidades del Estado, que es quien financia el sistema.

Por otra parte, es necesario que los estudiantes participen más activamente del gobierno universitario, aunque sea al menos dedicando tiempo para estar informados de lo que deben obligatoriamente opinar, dando sentido al sistema de cogobierno producto de la Reforma Universitaria. Es necesario replantear qué compromisos y responsabilidades para con la institución asume el estudiante medio, que suele, quizá como consecuencia de la lógica neoliberal en la que muchos crecieron, pensar más en sus derechos, como si fuera un “cliente”, que en las obligaciones que le demandan el acceso irrestricto y la gratuidad de sus estudios pagados por la sociedad. De otra forma, los debates se alejan de los intereses de las mayorías y pasan a estar limitados a disputas por intereses coyunturales o particulares de partidos políticos con escaso apoyo popular, que incluso suelen recurrir a prácticas violentas que deberían ser absolutamente excepcionales dentro de un sistema democrático. Porque la verdadera democratización, entendida como el proceso que genera una universidad al servicio de los intereses populares, no puede confundirse con una limitada y mezquina disputa por espacios de poder o reducirse a cambios relativos en la representación en los órganos de co-gobierno.

Con estas particularidades de nuestro sistema educativo, el desarrollo de una política científica está, desde el año 2008, en cabeza de un ministerio específico, el de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva (MinCYT). El sistema científico argentino está fuertemente enraizado en el sistema universitario, que depende ahora de otro ministerio, el de Educación. Pero paradójicamente el imaginario social considera que la ciencia se realiza en el CONICET, y no asocia esta actividad con las universidades, producto de la larga tradición argentina de universidades profesionalistas. Esto genera una gran cantidad de desafíos de articulación de difícil resolución.

Si los investigadores se recluyen en los institutos del CONICET y se alejan de la gestión universitaria, por cierto mucho más convulsionada y conflictiva, a la larga todo el sistema se resentirá, y el futuro de la ciencia del país estará comprometido.

Podemos hoy tomar ejemplos como el de INVAP, una empresa pública que de manera eficiente ha desarrollado tecnología nuclear, satélites y radares, incorporando ingenieros y egresados de carreras de exactas y naturales. Las políticas llevadas adelante por el MinCyT para impulsar el desarrollo de empresas de base tecnológica deberían comenzar paulatinamente a dar sus frutos y mostrar que ese es el camino a seguir para lograr el desarrollo con inclusión social que debería consolidarse como política de estado, más allá de las alternancias partidarias.

Por tanto creo que este es el momento oportuno para redoblar nuestro firme compromiso con el sistema democrático de gobierno. Dentro de él, y buscando resolver de manera pacífica las diferencias, definir políticas de estado que, lejos de volvernos a modelos que dejan amplios sectores de la población excluidos del acceso a la educación, la salud, y el trabajo, y promueven la marginalidad y el delito, redoblen los desafíos y nos acerquen cada día más a ese país posible que la enorme mayoría anhelamos.

Dr. Jorge Aliaga

30 años de democracia:repaso y desafíos” – Editorial: Enero 2014

http://www.cienciaenlavidriera.com.ar/2014/01/01/aliaga-jorge-invitado-del-mes-enero-2014/

 

ROLANDO

El 20 de febrero de 1919 en Azul, provincia de Buenos Aires, nació Rolando García. Se recibió de maestro en 1936 y de Profesor Normal en Ciencias en la Escuela Normal de Profesores Mariano Acosta en 1939. Uno de sus docentes, Vicente Fatone, le aconsejó estudiar ciencias exactas como requisito previo a introducirse en el mundo de la filosofía, como él deseaba. En el año 1941 comenzó a estudiar en la Facultad, pero mientras trabajaba en el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) ganó una beca para ir a estudiar a los Estados Unidos. Allí Obtuvo una maestría en meteorología en la Universidad de California en 1948 y un doctorado sobre el “Movimiento atmosférico en condiciones estacionarias”, en la misma universidad en 1953.

Cuando regresó al país, Fatone lo invitó a colaborar en la organización de la Universidad Nacional del Sur, que estaba naciendo como la primera con estructura departamentalizada, y luego se incorporó como Director General del SMN. En el proceso de reorganización de la UBA de 1957, mediante la aprobación de un nuevo estatuto universitario, impulsó su modernización junto con el grupo que finalmente apoyó a Riseri Frondizi como rector.

Desde 1957, como decano de Exactas, llevó a la práctica lo que no se pudo concretar a nivel de la Universidad. Impulsó la creación de la Ciudad Universitaria, del Instituto de Investigaciones Bioquímicas en manos de Luis Federico Leloir, del Departamento de Industrias. Generó una Facultad departamentalizada, sin cátedras, con los primeros cargos de dedicación exclusiva del país y logró que el CONICET comprara la primera computadora de Sudamérica, “Clementina”, y se dictara la primera carrera universitaria de computación en América del Sur. Apoyó el dictado de un curso de ingreso con el aporte tecnológico, creando para eso el Departamento de Televisión Educativa, e impulsó el Instituto de Investigaciones Tecnológicas de la UBA, en conjunto con la Facultad de Ingeniería.

También fue el primer vicepresidente del CONICET, en 1958. Allí, en conjunto con Ciancaglini, Braun Menéndez y González Bonorino, impulsó una política para la institución que la ligara con la Universidad. Rolando creía que la investigación debía desarrollarse en la Universidad, dado que allí se formaban los futuros investigadores, y tenía, así, posiciones encontradas con el presidente de la institución, Bernando Houssay.

Su proyecto universitario contemplaba una primera etapa de consolidación de un ambiente de investigación básica, y un posterior desarrollo de la interrelación con el sector productivo nacional, que no llegó a concretarse plenamente. Durante su decanato fue cuestionado tanto por sectores estudiantiles de izquierda como por la derecha profesionalista de la Universidad. Rolando decía que los primeros lo criticaban porque no entendían su proyecto, y los segundos porque sí lo entendían. Fueron años intensos, con periódicas crisis nacionales tanto políticas como económicas. A pesar de ese contexto desfavorable, su tenacidad y genio lograron que pudiera hacer realidad sus proyectos.

En 1966 enfrentó personalmente a la policía que ingresó a la Facultad en “La noche de los bastones largos” y como respuesta recibió un par de palazos. Lideró la renuncia del 75% de los docentes de la Facultad, creyendo que con esa medida se iba a poder revertir la intervención, lo que a pesar del apoyo internacional no se logró. Debió emigrar, y se instaló en el Instituto de Epistemología Genética de la Universidad de Ginebra, Suiza, donde trabajó en colaboración con Jean Piaget. Realizó grandes aportes en el campo de la epistemología genética y en la fundamentación metodológica, teórica y epistemológica de la investigación interdisciplinaria aplicada a sistemas complejos. También fue consultor de la ONU, y lideró el programa mundial de investigación atmosférica, el primero realizado con el apoyo de satélites meteorológicos.

Regresó al país a principios de la década de 1970 y se integró como director al Consejo Tecnológico del Partido Justicialista, acompañado por destacados académicos de izquierda. Esa participación le implicó la crítica y enemistad de muchos colegas y alumnos que habían compartido el proyecto de la Época de Oro de la UBA, entre 1958 y 1966. Luego del fallecimiento de Juan Domingo Perón, en el año 1974, debió emigrar nuevamente a Suiza tras sufrir amenazas.

En 1980 se instaló en México, primero en la Universidad Autónoma Metropolitana y luego lideró el Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades, UNAM. Con el regreso de la democracia, en el año 1983, regresó al país, fue designado Profesor Emérito de la UBA y se incorporó al Centro de Estudios Avanzados, pero luego de un año no encontró el trato ni el reconocimiento que esperaba y merecía, y retornó a la UNAM.

Exactas homenajeó a Rolando en varias oportunidades, la última en 2009 cuando al cumplir 90 años le impuso su nombre al Pabellón I, dejando de esta forma un reconocimiento permanente a su inmenso aporte a esta institución y al país. Falleció el 15 de noviembre de 2012 en la ciudad de México, junto a su mujer, la destacada experta internacional Emilia Ferreiro, su hija Valeria y su nieto, a la edad de 93 años.

El 20 de febrero de 2013, sus cenizas fueron esparcidas en el Río de la Plata, frente a Ciudad Universitaria. La ceremonia se llevó a cabo en el muelle principal del Parque de la Memoria y estuvo encabezada por su esposa, acompañada por un pequeño grupo de amigos. Sumado al homenaje familiar, la Facultad inauguró una placa conmemorativa de la vida y obra de Rolando García, que fue colocada en el ingreso al Pabellón I con el objeto de que su legado pueda ser reconocido por las nuevas generaciones.

Rolando García sostuvo de manera coherente a lo largo de su vida los ideales humanistas de una sociedad más justa e igualitaria. Consideró que debía impulsarse el desarrollo nacional y que en ese proyecto la ciencia tenía un rol destacado que cumplir. Queremos de esta forma plasmar nuestro agradecimiento a quien fuera el creador de la Facultad moderna que hoy conocemos.

Artículo editorial publicado en la revista EXACTAmente número 42, de junio de 2013