Organizaciones estudiantiles: ¿hablamos de lo mismo?

Las organizaciones estudiantiles por carrera

En los últimos años en Exactas-UBA han aparecido organizaciones de estudiantes a nivel de carrera. En algún sentido pareciera una vuelta a la histórica división en diversos centros de estudiantes de la década de 1960. Pero es distinto.

Existe la FIFA en física, ComCom en computación, Conjunto Abierto en matemática, ComBi en biología, CoQui en química, … Son organizaciones intermedias que, en principio, en lugar de encauzar la participación a través de agrupaciones o frentes, como ocurre a nivel de centro de estudiantes (CECEN) o de consejeros directivos de la facultad, no tienen órganos de gobierno electos y se manejan de manera asamblearia. Esto puede estar asociado al hecho de que los representantes a consejeros estudiantiles en los Consejos Departamentales (CODEPS) se eligen a nivel personal, sin requerir la presentación de una lista con candidatos, avales y plataforma.

Hace unos días un ex – alumno que participa de la FIFA, pero no de agrupaciones, me hizo un comentario que me dejó pensando. Y creo que logré entender por qué se generan enfrentamientos y malos entendidos entre estos grupos y los docentes que toman responsabilidades de gestión.

El estudiante me decía:
“Creo que los profesores, incluyéndote, creen que en la fifa son todos lo mismo. Yo forme parte de algunas actividades de ella y me considero también parte. Creo que tiene sus cosas buenas y sus cosas malas. Y al no tener bordes bien definidos, sino funcionar cuando hay que tomar decisiones como una asamblea, se complica mucho tomar decisiones sobre sus declaraciones. Más aun sobre sus rectificaciones (dado que es más difícil reunir gente para rectificar algo). Pero creo que espacios como la fifa, la com com (computacion) o conjunto abierto (matematica), les dan espacios de participación a alumnos que no les intereza meterse en la política de la facultad, como sería participar del cecen.”

Y continuaba:
“En el caso de la fifa en particular, hay opiniones muy antagónicas (que tal vez no se notan en sus declaraciones, pero en sus actividades si). Además creo que salen actividades muy buenas, como el ultimo congresito que se realizó, talleres de latex y python para alumnos.”

La forma de “organizarse”

Es evidente que estas organizaciones están conformadas por estudiantes, y que algunos de ellos militan en agrupaciones y otros no. Los que militan en agrupaciones-partidos (PO, PCR, La Mella-Marea Popular, La Cámpora, Nuevo Encuentro, IS, PTS, PRO, UCR, ARI, …) obviamente intentan hacerse fuertes en estos ámbitos, pero cuidándose de no destruirlo. Al tomar el control logran, por ejemplo, que en algún momento de interés se emitan declaraciones que indiquen que “la carrera xxx” se manifiesta a favor de algún punto que quieren impulsar tanto a través del CECEN como en el CD.

Otros estudiantes, como el que me escribía, consideran que estas organizaciones son un buen espacio para que estudiantes que no quieren militar en agrupaciones-partidos tengan un ámbito donde participar para hacer “cosas buenas”, como él decía.

Es decir, tanto los que militan en agrupaciones-partidos como los realmente “sueltos” (no los falsamente “independientes”, que toda agrupación dice tener porque queda bien) aceptan como “regla de convivencia” que cada uno lleva propuestas, se juntan, votan y deciden. Y el acuerdo implícito es que en la medida que no afecte sus intereses, todos dejan que cada uno apruebe lo del otro así a su vez, como contrapartida, dejan aprobar lo suyo. Consideran que es una forma de organizarse que promueve la participación y que es “democrática”. Esto último es muy importante después de la crisis del sistema político del 2001 y del “que se vayan todos”. Estos estudiantes son “hijos” de esa crisis de la misma forma que nosotros vivimos la dictadura y somos hijos del regreso a la democracia.

Obviamente, una vez que deciden algo, ya sea hacer una declaración o impulsar una iniciativa, pretenden que el hecho de haber surgido de un colectivo “representativo” y “democrático” deba ser considerado por las autoridades (Jefes de Departamento, Consejeros, Decano) como algo que DEBE ser considerado, apoyado y/o aceptado. El no hacerlo se muestra como una evidencia de lo “antidemocrático” del sistema, y de las autoridades que lo representan, dado que estarían desconociendo lo que se demanda desde una “verdadera” democracia.

Por la misma forma de funcionamiento que han aceptado, cada estudiante va a aquellas reuniones cuyo temario le resulta de interés. Si están interesados en que se haga una charla, apoyan eso. Si es juntar plata para viajar, apoyan eso. Si es organizar una fiesta para pasarla bien, apoyan eso. Si ven que empiezan a “aparatear” la asamblea o si se trenzan en un enfrentamiento infinito simplemente se van. Tampoco es que tengan vocación de pelear o defender ese ámbito para que no se desnaturalice, y mucho menos generarse un conflicto con sus compañeros de cursada. Esto es especialmente palpable con los estudiantes “sueltos”. No tienen autoridades electas. Las organizaciones no tienen estatutos aprobados que determinen de qué forma se toman las decisiones, quorum, etc.

Por otra parte los docentes que hemos tenido responsabilidad de gestión SI representamos una institución que tienen estatutos, y debemos ajustarnos a esas normas por las que hemos sido electos. Y obviamente asumimos que cuando nos viene a ver un conjunto que dice ser representativo de un colectivo lo hace asumiendo como propio TODO lo que ese colectivo expresa y decide.

El origen de los problemas

Lo que no percibimos es que por la forma de funcionamiento que los estudiantes han decidido darse, ese colectivo que imaginamos simplemente no existe. Un conjunto de estudiantes que se reunió en un momento determinado y tomó una decisión habla en nombre de ese colectivo que denominan, por ejemplo, FIFA. Y OTRO colectivo que se reunió en otro momento invoca el mismo nombre FIFA, pero es OTRO colectivo. Ninguno se hace mutuamente cargo de lo que decide el otro. Es más, en algunos casos hasta generan diversas cuentas de correo electrónico y cada subgrupo usa una determinada. Eso en parte es visto como una fortaleza, dado que esa informalidad les permite existir sin mayores conflictos. Pero para nosotros, que SI debemos hacernos cargo de todo lo que decimos y hacemos esa posición es inaceptable.

Es por eso que cuando les decimos “cómo es que la FIFA dijo …” los estudiantes no entienden, y nos miran extrañados diciendo “no fui yo, ¿porqué me decís a mi eso?”
Y es por eso que nosotros los miramos indignados y les decimos “pero si fue la FIFA” (o la ComCom, o …).

¿cómo superar los malentendidos?

Creo que una buena solución para esto sería que todos, estudiantes y docentes, aceptaran que está perfecto que se organicen como quieran. Pero que esas organizaciones no representan a nadie más que a los que estaban ese día reunidos. Es equivalente a que no existiera UNA FIFA, sino FIFA-1, FIFA-2, FIFA-3, … FIFA-N, … donde N simplemente indica el número de la reunión.

Y que las decisiones que cuentan solamente se toman a través de los representantes votados de manera secreta y con padrón. Porque efectivamente la Universidad es una institución pública, y los funcionarios que ocupan cargos tienen responsabilidades. La “informalidad”, que los estudiantes bien intencionados pretenden para promover la participación no es compatible con el funcionamiento de las instituciones políticas democráticas. Y ya todos sabemos que las diversas organizaciones (y hasta los anarquistas no organizados) son entrenados en las formas de “aparatear” una asamblea.

Hace muchos siglos que las democracias directas, donde solamente votaban algunos ciudadanos selectos, pasaron a sistemas de representación indirecta. No lo hicieron para alejarse de las bases, sino porque entendieron que esa era la única forma de respetar a las mayorías y convivir en el disenso sin violencia no agresiones.

Jorge Aliaga
Enero 2015

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